4 de out de 2015

  • La Abogacía en un Mundo Digital


    La Digitalización de la Abogacía no es ya un reto sino una realidad, revolucionaria en muchos aspectos por la forma con que rompe con lo actual y lo establecido, y requiere de un conocimiento en profundidad de las reglas técnicas y jurídicas que gobiernan el desarrollo de las nuevas relaciones interpersonales (Redes Sociales), de negocio (B2B y P2P) y de los poderes públicos (relaciones con la Administración Pública Electrónica) basados en las Tecnologías de la Información y la Comunicación.
    Miguel Pappenheim Garrigues,
    Abogado y Director de Desarrollo de Negocio STERLING Abogados

    El mundo es digital pues el uso extensivo de la tecnología está facilitando su utilización disruptiva en el desarrollo de nuevos productos y servicios, en la relación entre empresas, entre consumidores y entre potenciales clientes y ofertantes jurídicos. Esto es así pues a datos de mayo de 2015, 3 mil millones de personas son usuarios de Internet, y segregando el dato a nivel nacional, el 71% de los españoles. Si a esto unimos que España el país con mayor penetración de smartphones en Europa y que el uso de internet en el móvil es el paradigma de este nuevo mundo digital, pues el 70% del tráfico de usuarios que navega en Internet llega por el móvil, llegamos rápidamente a la primera conclusión de que este mundo digital está transformando el modo de ofrecer los servicios y cómo saber destinarlos y ubicar sociológicamente (por segmentos de población según su edad y nivel de estudios) y económicamente (por nivel de renta) a los futuros clientes y usuarios.
    Respecto de algunos productos que son originarios de este mundo digital (las aplicaciones móviles, por ejemplo), en la actualidad hay más de un millón de Apps disponibles y han sido descargadas más de 100 mil millones de veces, y teniendo en cuenta que en 2020 habrá en el mercado 25 millones de Apps, los datos de descargas serán inabarcables.  O por ejemplo, el comercio electrónico, como un servicio que nos permite ver una cierta comparativa de cambio de usos y hábitos de consumo, su facturación global (mediante cualquier dispositivo) en España ha aumentado un 24,8% en 2014 y un 52% respecto de 2013, alcanzando los 15.891,3 millones de euros.
    Un ejemplo de lo sorprendente de este mundo es la evolución de las comunicaciones entre máquinas (M2M). ElInternet of Things  está transformando los modelos de negocio en todos los sectores por su interoperabilidad. El Internet de las Cosas, también llamado el Internet of Everything (IoE) nos instala en una nueva era de conectividad total y en todas partes, en la que los dispositivos están conectados a las tiendas, los coches, los hogares, en nuestros cuerpos, etc,  emitiendo y recibiendo datos de manera continua. Según Cisco Systems, en 2020 37.000 millones de objetos estarán conectados, y todo lo que ello supondrá para el sector de la analítica de datos masivos del sector empresarial (el Big Data).
    Respecto de la forma de prestar nuevos servicios en sectores ya tradicionales como la banca, por ejemplo, el número global de usuarios de banca móvil digital se espera que se duplique en cuatro años hasta llegar a 1.800 millones, más del 25% de la población mundial, con lo que ello supone respecto de la bancarización mundial, pues a finales de 2014, 800 millones de personas accedían habitualmente a su banco a través de smartphones y que el uso del móvil como forma de pago aumentó más del 50% en los últimos dos años y un 25% de los usuarios de smartphones ya utiliza su dispositivo como cartera. Y por ejemplo, otro cambio ha sido el mercado financiero P2P, en auge en todo el mundo y que con un crecimiento del 111% se ha convertido en algo más que una alternativa: en 2012 movió más de 2.099 millones de euros repartido en más de un millón de proyectos.
    O por ejemplo en el mundo del transporte, el muy llamativo y comentado vehículo autónomo supone un mercado de 1.000 millones de dólares entre la dotación de nuevas infraestructuras, las ganancias de eficiencia y los avances en seguridad proactiva, dando al coche una nueva función, más cercana a la de un servicio sin implicación directa de sus ocupantes, y no ya como propiedad o status. Se podrían poner infinidad más de ejemplos, como puede ser el proyecto Watson de Inteligencia Artificial que actualmente está en fase de aprendizaje de las diferentes variables de una problemática legal, según las preguntas y respuestas que le realizan los abogados, de una manera totalmente interactiva. En definitiva, el volumen de negocios de las empresas del sector TIC mueve 90.000 millones de euros, generando un valor añadido de 33.195,1 millones de euros, y ocupando a 399.783 personas en 44.298 empresas. Y esto sólo en 2011... en 2013, por ejemplo, las empresas del sector invirtieron 14.368 millones de euros.
    Con todos estos datos, abrumadores en su mayoría, el desempeño de la abogacía no puede quedarse al margen y seguir ofreciendo servicios anclados en el pasado. Esto significa que la abogacía tiene que desarrollar una relación directa, de igual a igual y constante con la Sociedad de la Información y el mundo de las Tecnologías (ya no son Nuevas...) y la Comunicación, y estar a la par con las empresas que están desarrollando un mundo nuevo, que sin duda no va a parar. Por un lado, respecto de la manera de ofrecer y prestar los servicios jurídicos, no se puede asesorar a una empresa digital o virtual con un servicio artesanal o manual, que sólo se ofrece offline. Y por otro lado, las áreas temáticas de asesoría a ofrecer deben de ser acordes a las demandas de servicios y que los clientes que accedan a un servicio jurídico determinado puedan optar entre diferentes soluciones.
    Las claves de la innovación en la industria de los servicios legales se basa en poder ofrecer unos servicios democratizados, no exclusivos por sus elevados honorarios, sino ofertados como commodities, por su uso masivo en algunos casos, como puede ser la redacción de contratos estándar, y que con la adecuada empaquetización de servicios a particulares, autónomos y empresas pequeñas y medianas, éstos tengan acceso a un servicio de calidad a muy bajo coste.
    El Abogado Digital aplica el Derecho Digital, multidisciplinar por definición, que trata temas tan diversos como Cumplimiento Normativo TIC, Mentoring Legal para Startups Tecnológicas, Estrategias Legales y Planes de Inversión en Capital Riesgo, estudios para el Tratamiento de Datos a nivel regional y global, defensa de la Propiedad Intelectual, redacción de Contratos de Desarrollo Tecnológico y Software, establecimiento de las normas de uso de Licencias a Desarrolladores y Usuarios Finales, Certificaciones de Productos, desarrollo de normas de Protección de Programas de Ordenador y Acuerdos de Comercialización, protección del Derecho a la Competencia, protección al Consumidor y al Usuario, Privacidad y LOPD, Responsabilidad Contractual y Extracontractual, entre otras.
    Estamos en la era digital y debemos innovar como punto de partida para buscar nuevos nichos de mercado, y en consecuencia desarrollar una cultura jurídica y de letrados digital. De no ser así, estaremos fuera de nuestra era y eso nos llevará a una situación muy complicada en el mercado, relegándonos a una competencia basada únicamente en precios, no en calidad. En este sentido, la identidad digital en el sector jurídico, las estrategias en el sector legal y los nuevos modelos de negocio en el sector van a ser las directrices de cambio en un mundo nuevo, siendo la constante comunicación digital entre despacho y cliente la piedra angular de este nuevo edificio y la eficacia tecnológica el medio de ofrecer los servicios de asesoría. Cuando llegue la abogacía colaborativa, ya estaremos algo desenfocados si no actuamos antes.

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